Origen de la Sábila

Cada día más personas creen en los poderes curativos y regularizadores de la sábila.

Se le conoce en casi todo el mundo; proviene de las regiones semi-desérticas de la tierra y se sobresales entre las otras plantas como un faro de sanación y de esperanza para millones de personas.

Desde la antigüedad, la sábila ha recibido diversos nombres, pero siempre se le ha conocido por sus propiedades curativas y preventivas. Sin embargo, una vez sometida a la clasificación científica recibió el nombre del “Aloe” (proveniente de la palabra hebrea “habel” que significa amaego) con sus diferentes variedades.

Hasta ahora se conocen más de trescientos tipos y las hay desde pequeñitas de 20 centímetros de alto, hasta unos enormes árboles de varios metros de alto y con troncos muy gruesos. Se le incluye dentro de la familia de las lililáceas, entre las que también se encuentran plantas como el ajo, el lirio y el tulipan. Los aloes son plantas perennes, leñosas de raíz bulbosa o tuberosa, hojas en forma de espada (ensiformes), flores de racimo, originarias de la África Oriental.

La sábila se ha ganado el apelativo de "planta milagrosa" por los numerosos beneficios que aportan los aproximadamente 200 elementos naturales que la componen.
La historia de la sábila o aloe, comienza cuando Balaam, sacerdote y profeta, en el siglo XV antes de Cristo, levantó sus ojos hacia el desierto y tuvo la extraordinaria visión de que las tiendas del pueblo de Israel se extendían hasta donde alcanzaba la vista y mucho más allá. (Libro Números, Antiguo Testamento, capítulo 24, versículo 6)

Tan impresionante fue la visión del sacerdote que sólo era comparable con los cedros, una de las maderas más codiciadas por hermosas, sin nudos, de un agradable olor y una altísima resistencia a las inclemencias del tiempo y a los efectos de los insectos, plantados a las orillas del río; y con el jardín de aloes sembrados por el mismo Jehová.

Ahora bien, es extraño relacionar a dos plantas con características tan diferentes, pues la sábila con sus hojas carnosas y espinas laterales, la hacen ver más bien agresiva, pero las ventajas medicinales, cosméticas y alimenticias que posee son insustituibles. Así pues, la sábila es símbolo de resurrección, sueño y deseo final que siempre ha estado anidado en el corazón de la humanidad. En medio de este simbolismo, aparecen dos hechos curiosos, el primero en China donde aparecen unas pinturas en las que se muestra una escena en la que un médico atiende a un soldado herido socorriéndolo con pencas de sábila como cicatrizante. Y el segundo, en Etiopía en el año de 1912 cuando se encuentra en un túmulo funerario del paleolítico (edad de piedra), una momia con varias pencas de Aloe provenientes de la Isla de Socotora en Yemen.

Los hechos anteriores demuestran que desde los principios de la historia, la sábila siempre ha estado presente, y es a partir de la Edad Media en que se le comienza a dar más credibilidad a los poderes curativos de esta planta y se inicia un proceso en el que las personas comenzaban a tenerla en su propia en casa, con la finalidad de aprovechar los beneficios que ésta posee.

Actualmente la sábila se ha convertido en una industria importante; algunas empresas que la procesan, elaboran productos de consumo general, donde se incluyen cremas, champus, enjuagues, lociones y bronceadores, etc. El gel de sábila, liofilizado o no, se usa fundamentalmente en la industria medicinal, cosmetológica y alimentaria.

Los científicos han investigado la sábila, y ahora se sabe que contiene los aminoácidos esenciales, minerales, vitaminas, enzimas, proteínas, polisacáridos y estimulantes biológicos, también contiene vitamina B12 y está demostrado que consumir jugo de sábila ayuda al organismo a digerir completamente los alimentos, especialmente las proteínas en nutrientes que el organismo puede utilizar rápidamente tanto externa como internamente. La sábila, contiene 20 de los 22 aminoácidos conocidos que se requieren para una buena alimentación, ocho de estos son esenciales y deben ser proporcionados desde una fuente externa, ya que el cuerpo no los puede producir.

La sábila también contiene enzimas naturales y minerales necesarios para el organismo ya que las enzimas ayudan a realizar la reacción química de vitaminas, minerales y hormonas. Contiene 13 de los 17 minerales necesarios para la buena alimentación, calcio, magnesio, potasio, cloro, hierro, zinc, cobre, cromo, azufre, aluminio y sodio.

El aloe también es un ingrediente importante en muchos productos de belleza. Penetra en las tres capas de la piel: epidermis, la dermis y la hipodermis. Entre las aplicaciones más conocidas, se mencionan la regularización del sistema digestivo, su acción cicatrizante y anti-inflamatoria. Su utilidad en el campo de la cosmética y la alimentación (por su rico aporte de vitaminas) incrementa su valor integral en el mercado internacional.

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