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Pele la yuca, lávela y rállela. Deje escurrir en un colador y luego prénsela muy fuerte para obtener todo el jugo de ella. (Para prensarla puede utilizar un sebucan (utensilio indígena hecho de fibras de cana), una prensa, un cincho o simplemente un pano que con la yuca rallada en su interior se tuerce fuertemente hasta sacarle todo el jugo, que es venenoso y del cual se obtiene el almidón de yuca).
Seguidamente, sobre un budare caliente vierta la cantidad de yuca necesaria para cubrirlo. Extienda la mezcla con una espátula de madera para formar una capa de unos 3 milimetros de espesor, rellenándola donde sea necesario, y cocínela hasta que la harina se endurezca, doblando y apretando el borde con una espátula para hacerlo más fuerte y manejable. Cocine la mezcla hasta que comience a dorarse, pueda voltearla y esté completamente dura y manejable
Finalmente, se ponen las tortas al sol para que se sequen bien y no corran peligro de enmohecerse.
Cuando el casabe ya esté seco, puede acompañarlo con lo que desee desde mantequilla hasta carne.
REFERENCIA: Rafael F. Aguilar H. El Casabe
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