El Avila
Este orgulloso guardián de la ciudad, el Parque Nacional El Avila, es un sitio de esparcimiento dentro de una gran metrópolis, como pocos existen en el mundo entero; además de una invalorable fuente de oxigeno para ésta. Montaña de selvas azules y cristalinas caídas de agua ubicada al norte de Caracas -musa de cantores, poetas y pintores-, se han delineado caminerías para la recreación y la práctica deportiva. A diario, miles de caraqueños toman ruta por cualquiera de su diversas entradas -Sabas Nieves, Quebrada Chacaíto, El Marqués-, bien como mero ejercicio aeróbico, bien como el comienzo de una extraordinaria jornada de excursión.
El cerro Guaraira Repano, como fuera llamado por los indígenas, separa a Caracas de las playas del Litoral Central. Su altura aproximada es de 1.900 metros por encima del nivel del mar y para acampar -que para ello El Avila ofrece suficientes facilidades- se requiere de un permiso especial expedido por Inparques. Este parque colinda en su base con la gran avenida Boyacá (o Cota Mil), una de las más hermosas rutas de la capital venezolana, que la cruza en casi su totalidad, de este a oeste. Desde allí la vista de la ciudad es impresionante.
El Avila cuenta además con un teleférico que conduce al visitante hacia la cima del cerro, donde se encuentra la estación, con pista de patinaje sobre hielo, y el fabuloso Hotel Humboldt. Por el momento, estamos esperando que ambos, teleférico y hotel, funcionen de nuevo después de la privatización.
Foto Superior:
El Avila
Foto Inferior:
El Avila desde la Av. Boyacá
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