Nacido en Isnotú, Estado Trujillo; fue médico, científico y con vocación religiosa. Sus padres fueron Benigna Hernández Manzaneda y José A. Cisneros M.
En el año 1884 comenzó a cursar estudios de medicina en la U.C.V., máxima casa de estudios de Venezuela, y obtuvo en 1888 el título de doctor.
Luego, gracias a una beca se fue a París a continuar estudios y trajo a Caracas equipos para los laboratorios del Hospital Vargas. En Francia, trabajó en microscopía, Embriología e Histología. Igualmente, estudió Fisiología y Bacteriología. En 1891, regresa a Venezuela y es designado catedrático de Histología normal y Patología, Fisiología Experimental y Bacteriología en la U.C.V., fundando así la primera cátedra de Bacteriología del país.
Dedicó su vida a la docencia, el ejercicio profesional y las prácticas religiosas.
Tuvo varias publicaciones científicas, entre las que cuentan Elementos de Bacteriología (1906), Sobre la angina de pecho de naturaleza palúdica . En 1912, alentado por su vocación religiosa, publicó unos Elementos de Filosofía.
En 1913, ingresó en el colegio Pío Latinoamericano de Roma, para seguir la carrera sacerdotal, pero tuvo que abandonar el intento por motivos de salud y regresó a Venezuela.
Murió atropellado por un automóvil en Caracas, al bajarse de un tranvía. Su fama de médico, sus virtudes y su vocación religiosa impactaron poderosamente en la opinión popular venezolana.
Su pueblo natal, Isnotú, se convirtió en un sitio de peregrinaje.
En 1949, se abrió en el Vaticano el proceso de su canonización, habiéndosele concedido, en 1985, el grado de Venerable.
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